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¿Puedes ser un publicista y un artista al mismo tiempo?

¿Puedes ser un publicista y un artista al mismo tiempo?

La unión entre el arte y la publicidad puede parecer algo extraño y contradictorio. Principalmente porque pensamos que el arte es subversivo y la publicidad es exactamente lo opuesto: una estrategia que busca imponer y mantener el status quo a través del consumo en lugar de permitir su evolución.

Esa noción puede ser correcta en muchos casos, pero personas como Glenn O’Brien han demostrado que no es tan simple, y que esos límites ilusorios se pueden expandir y transformar. En un ensayo publicado en The Paris Review, llamado The Art of Advertising, O’Brien ilumina este tema con frases como ésta: “Trabajar en publicidad me dio los recursos para hacer lo que yo consideraba arte, con un logo.”

En 1971, Glenn O’Brien fue el primer editor de Interview, la revista de Andy Warhol. A partir de ese momento, su carrera es difícil de categorizar, pero “ecléctica” y “experimental” son las palabras vienen a mi mente. Además de editor, Glenn fue escritor, crítico de arte y música, presentador de televisión, comediante, guionista y muchas cosas más. Fue, en resumen, un artista que también trabajó exitosamente como publicista (fue Director Creativo de publicidad en Barneys New York).

O’Brien explica que inicialmente queremos ser pintores, escultores o artistas de otro tipo, pero por azares de la vida muchos terminamos haciendo storyboards para una empresa de cerveza. Esa historia puede sonar familiar, pero lo particular de la historia de Glenn O’Brien es que inició su carrera en medio de una transformación del medio: justo cuando Andy Warhol borró los límites entre en el arte y la publicidad con el Pop Art de los 60s.

Cualquier artista exitoso te dirá que en algún punto tendrás que tomar en cuenta el comercio, el negocio y la industria del arte. En ese sentido, ambos ámbitos están estrechamente unidos. Para Glenn, significó un espacio propicio para romper las reglas de lo establecido en ese entonces, sin sentirse como un sellout en ningún momento.

Los publicistas actuales tienen mucho que aprender de él. Necesitamos reconocer que, como Glenn explica, la publicidad realmente buena es la que va en contra de las expectativas y trasciende las categorías porque usa el comercio como un vehículo para el arte: la belleza, la filosofía y el misterio.

Fuente

Imagen destacada por: Pablo Deyta

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