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¿Por qué nunca cumplimos nuestros propósitos de año nuevo?

¿Por qué nunca cumplimos nuestros propósitos de año nuevo?

Las resoluciones de año nuevo tienen mala fama. El entusiasmo de la época nos hace creer que tendremos un estilo de vida completamente diferente de un día para otro y, aunque sí es posible despertar el 2 de enero (diría el primero, pero es bastante dudoso si consideramos la resaca) con toda la disposición para ir al gym y leer más libros y comer más saludable, la parte difícil es mantener el nuevo estilo de vida por más de una semana o incluso par de días.

Para ayudarte con esa tarea inmensa, compartimos 5 tips para cumplir cada uno de tus propósitos.

Tener propósitos realistas

Estadísticamente, la gran mayoría de nosotros no cumple sus propósitos de año nuevo. Esto se debe a que empezamos mal: con metas demasiado grandes y ambiguas, sin un plan concreto y sin un horario que incluya el tiempo de descanso sin culpas (las ganas de ser productivos TODO el tiempo son contraproducentes).

El problema con querer usar cada minuto productivamente es este: nos impide ser realmente productivos cuando tenemos que serlo y también perjudica los momentos en los que podemos y necesitamos relajarnos.

Muchas metas pequeñas > Una gran meta

Lo mejor que puedes hacer es dividir tus metas en pequeñas actividades alcanzables, medidas por tiempos específicos. Esto quiere decir que, en lugar de decir que escribirás todo un libro en un año, es mejor crear el hábito de escribir mil palabras por día.

Por otro lado, las metas alcanzables son las que te propones después de considerar tus verdaderas prioridades. Algunos objetivos son atractivos y se ven bien en la superficie, pero en el fondo no nos interesan tanto como para hacer lo necesario para cumplirlos. Por eso es necesario pensar en lo que sí queremos y ser honestos con nosotros mismos.

Aprender de los expertos

Nuestro cerebro es como un niño que podemos engañar con pequeñas recompensas y premios. Al cumplir la meta de las mil palabras por día, tu cerebro se sentirá recompensado, estará dispuesto a buscar más de esa sensación placentera y a cumplir la meta todos los días. Los expertos que diseñan los videojuegos y las plataformas de redes sociales reconocen esto y lo usan para volvernos adictos. Entonces, ¿por qué no usar este conocimiento a nuestro favor para algo productivo?

Buscar a un amigo que te ayude con la rendición de cuentas

La idea de asignar a un amigo para que te pregunte, cada semana o cada mes, cómo vas con X proyecto suena un poco desagradable. Pero si lo hacemos solos, nuestra mente puede caer en sus propias trampas: “Llevo meses trabajando en este proyecto y todavía no veo resultados, mejor me rindo.” Sólo un buen amigo puede recordarnos algo que debería ser obvio: el hecho de que una serie de fracasos es inevitable, pero esos fracasos son los peldaños de una escalera que se vuelve cada vez más interesante, cada vez más fácil de recorrer aunque no lo parezca.

Tener al menos un propósito no relacionado con trabajo

Todos queremos tener éxito y ser los mejores en nuestra profesión, pero recuerda la importancia de tener, al menos, una resolución no enfocada 100% en tu carrera, como pasar más tiempo teniendo buenas conversaciones con personas de tu familia o expandir tu círculo social.

Este es un buen momento para recordar cuáles son nuestras prioridades y, sobre todo, el hecho de que ninguna meta cumplida es realmente satisfactoria si no tenemos a alguien para compartirla.

Ahora estás un poco más listo para comer tus 12 uvas con más confianza. ¡Feliz 2019!

Fuente

Imagen destacada por Maria José Sánchez

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