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¿Qué es la humildad intelectual y por qué es tan necesaria?

¿Qué es la humildad intelectual y por qué es tan necesaria?

La falta de humildad intelectual es evidente en el efecto Dunning-Kruger, un sesgo cognitivo que indica que las personas con pocos conocimientos o habilidades tienden a sobrestimar esos conocimientos y habilidades, considerándose más inteligentes que los demás. Como lo explica John Cleese de una forma un poco ruda: “Si eres muy, muy estúpido, ¿cómo puedes darte cuenta de que eres muy, muy estúpido? Tienes que ser relativamente inteligente para comprender lo estúpido que eres.”

Lo anterior tiene sentido: algo necesario para evaluar tu nivel de habilidad es pensar en tu manera de pensar y entender las cosas, lo que se conoce como metacognición. Sin embargo, pensar en la inteligencia en general es muy complicado. ¿De qué tipo de inteligencia estamos hablando? ¿La del talento artístico o la que nos hace buenos en los negocios? ¿La inteligencia emocional o la que relacionamos con números y finanzas?

Lo cierto es que cada profesión requiere distintos tipos de inteligencia. Entonces, antes de decirle a alguien que nos cae mal que es la encarnación del efecto Dunning-Kruger, pensemos un poco más.

El lado oscuro de la inteligencia

¿Has conocido a alguien que, a pesar de su inteligencia, tiene creencias poco inteligentes o absurdas? Según este artículo de Big Think, para las personas inteligentes puede ser más difícil abandonar una creencia falsa o incorrecta. ¿Por qué? Precisamente porque son inteligentes: de una manera ingeniosa, creativa y elocuente son capaces de justificar cualquier creencia en su mente. Por medio de la narración, de una historia elaborada y persuasiva, las personas inteligentes ocultan los errores de sus prejuicios.

¿Qué podemos hacer para pensar de una manera más efectiva y no ser nuestro propio obstáculo?

Retrato de una mujer con luz de neon, humildad intelectual.
Fotografía por Raúl Serrano (Disponible en capptu.com)

¿Qué es la humildad intelectual?

Reconocer nuestra ignorancia es difícil, con o sin efecto Dunning-Kruger (por algo se llaman puntos ciegos). Por eso necesitamos recursos de aprendizaje que puedan fortalecer nuestra curiosidad, sobre todo en esta época en que la tecnología facilita la propagación de información falsa. Uno de esos recursos es el concepto de la humildad intelectual. En pocas palabras, se trata de admitir que nuestras ideas pueden ser incorrectas.

Como lo explican en este artículo de Vox, la humildad intelectual no se trata de no tener confianza en ti mismo. Al contrario, se trata de tener confianza en tu capacidad de actualizar y transformar tus ideas cuando es necesario. Estar abierto a las alternativas, no descartar de inmediato las opiniones contrarias y nutrirte con las experiencias/perspectivas de otros.

Para ponerlo en práctica, compartimos 3 tips de Carl Sagan (astrofísico y divulgador científico):

    • Si no te atreves a cuestionar una idea porque una “autoridad” te la enseñó, recuerda que las autoridades no son infalibles. Han cometido errores en el pasado y volverán a cometerlos en el futuro.
    • Cuando evaluamos algo, solemos prestarle atención a lo conveniente y descartar lo que no encaja con nuestra idea inicial. La próxima vez que trates de analizar algo, recuerda tu atención selectiva y busca una perspectiva más amplia.
    • Evita las falsas dicotomías. Si sólo piensas en los extremos, omites los matices importantes y reduces la complejidad del tema.

¿Cómo te puede ayudar todo esto? Con una forma de pensar poco flexible, dependiente de las mismas ideas de siempre, corremos el riesgo de convertirnos en esas personas que no entienden a las nuevas generaciones y viven con la certeza de que el mundo las está dejando atrás. El camino de la curiosidad es una mejor opción. ⚡

Imagen destacada por Gerardo Reynoso Estrada (Disponible en capptu.com)

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