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¿Por qué necesitamos a los fotógrafos más controversiales?

¿Por qué necesitamos a los fotógrafos más controversiales?

Ya sabemos que la única manera de expandir los límites de lo conocido es tomando riesgos. Sin embargo, los riesgos sólo parecen sensatos en retrospectiva: cuando sabemos que el mundo recibió la innovación con un poco de desconcierto pero, al final, ganó el arte y supimos apreciar la razón de ser del producto riesgoso.

Por supuesto, nuestra reacción ante los riesgos del presente es totalmente diferente. Algunos nos creemos intrépidos cuando sólo estamos recreando riesgos que ya fueron tomados en el pasado, y muchas veces sólo tocamos la superficie del tema controversial: un poco de desnudez, de violencia o de algo “políticamente incorrecto” sin nada que lo sostenga.

No hay nada memorable en las creaciones que sólo nos espantan por un momento pero no cambian o enfrentan algo fundamental de nuestra manera de ver el mundo. ¿Cómo lucen los riesgos de ahora, cuando estamos totalmente acostumbrados a las imágenes sexualmente explícitas y a cosas que antes se consideraban blasfemias?

En los 80s y 90s, David LaChapelle mezcló las imágenes religiosas con la cultura de las celebridades. Esa aparente trasgresión iconoclasta fue más que oportuna porque terminó en muchas editoriales, videos musicales e incluso anuncios publicitarios (y la publicidad siempre llega un poco tarde a todo). Más tarde, en 2007, se cansó de todo el lujo y se fue a Maui para llevar una vida meditativa en una colonia nudista.

En la siguiente entrevista habla sobre cómo relaciona el catolicismo con la admiración por las celebridades:

Igual que David LaChapelle, Andres Serrano creció en una familia católica estricta y usó sus fotografías como una manera de replantearse, en su vida adulta, lo que conoció cuando era niño. Obviamente eso no alegró a los fanáticos religiosos. Lo que es comprensible, si consideramos que su obra más famosa es Piss Christ, en la que aparece un crucifijo sumergido en la orina del fotógrafo. Los ataques contra la foto sólo la hicieron más famosa y el trabajo de Serrano no se quedó ahí. A través de su carrera, ha mezclado sus conocimientos sobre pintura clásica y escultura con sus fotografías de cadáveres, miembros del KKK, entre otras cosas.

Otro fotógrafo que vale la pena mencionar es Jan Saudek. Al principio de su carrera el fotógrafo checo trabajó en un sótano, escondiéndose de la policía secreta comunista. Conocido por sus retratos surrealistas y políticamente cargados, con frecuencia fotografiaba a personas desnudas con resultados que podrían confundirse con la fotografía del siglo 19 (si ignoramos las poses extravagantes de sus sujetos desnudos). Saudek también pasó un periodo de su infancia encerrado en un campo de concentración Nazi, y la fotografía se convirtió en su manera de lidiar con esas experiencias traumáticas y limitantes.

Lo que estos fotógrafos tienen en común no es la búsqueda de la controversia: es el hecho de que procesan sus experiencias personales a través del arte.

Al final, las obras que sólo existen para escandalizar o causar polémica terminan siendo las más tibias. Lo que realmente nos impacta es el trabajo más íntimo e introspectivo, el que expone lo que nos negamos a admitir de nosotros mismos.

Fuente

Imagen destacada por: Julio García

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