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¿El focus group sigue siendo relevante frente al big data?

¿El focus group sigue siendo relevante frente al big data?

¿Qué tiene más valor? ¿Conocer superficialmente a millones de personas o conocer profundamente a una sola? Parece una pregunta filosófica (porque lo es), pero también es relevante para cualquier publicista o marca que busca tener más impacto en esta época.

Mientras el éxito de marcas como Netflix y Spotify se debe en gran medida al análisis del comportamiento de los usuarios para crear nuevo contenido y actualizar sus plataformas, el método del focus group sigue siendo utilizado mundialmente (con 2.2 mil millones de dólares invertidos en 2017). Entonces, ¿cuáles son los beneficios de reunir a un pequeño grupo de personas para observar sus reacciones ante un nuevo producto, un comercial o la identidad visual de una marca?

Antes de responder esa pregunta, tenemos que describir qué suele pasar en un focus group, qué tipo de preguntas se realizan y por qué. Como lo mencionan en este artículo de Vox, un focus group se puede enfocar en preguntas sencillas (¿Prefieres la imagen A o B?) o ejercicios más complejos y abiertos, como relatar una experiencia personal relacionada con una marca o la compra de un producto. ¿Por qué? Porque a través de esos relatos, discusiones y conversaciones orgánicas, un publicista puede descubrir nuevas ideas y cómo venderlas (el mismo tipo de material valioso que ofrece el contenido generado por usuarios).

Desde sus inicios, el focus group se ha inspirado en los métodos de investigación de la psicología y la antropología con el propósito de indagar en las ideas personales y las emociones de las personas (viéndolas como humanos complejos más que como consumidores o números), considerando su contexto, las asociaciones más íntimas y las creencias que determinan sus preferencias.

Un ejemplo interesante de las influencias más sutiles que puedes notar en un focus group es el caso de Ernest Dichter, el psicólogo que observó por qué algunas personas recurren a prestamistas poco confiables en lugar de bancos: porque se sienten juzgadas por su aspecto severo. Con esto en mente, pregúntate qué aspecto de tu marca y su identidad visual (como la formalidad excesiva de algunos bancos) puede tener un efecto negativo imprevisto en tu manera de conectar con clientes potenciales.

Más allá de decidir entre el focus group y el análisis de datos, un buen publicista reconoce las ventajas y la riqueza de cada método: los que te ayudan a conocer las tendencias generales de comportamiento y los que indagan en las emociones que impulsan ese comportamiento, en quiénes somos y quiénes queremos ser.

Fuente

Imagen destacada por Ángel Castillo (¡Foto disponible en capptu.com!)

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