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¿Te atreves a escribir un CV de tus fracasos profesionales?

¿Te atreves a escribir un CV de tus fracasos profesionales?

Las maneras de fracasar son infinitas: no terminar un proyecto antes de la fecha de entrega, desaprovechar una oportunidad laboral porque los nervios te hicieron olvidar cómo se habla español, o fallar en el planteamiento de una idea que se interpretó como descabellada e insensata en lugar de innovadora. Sin embargo, las maneras de sacarle provecho a un evento ligeramente vergonzoso o desastroso también lo son.

Pregúntate esto: ¿Cuándo fue la última vez que fracasaste en algo y cuál fue tu reacción? Tal vez pasaste días reviviendo el recuerdo, torturándote a ti mismo y persiguiendo ideas exageradas como “Nunca me recuperaré de esta humillación. Mejor me voy a vivir a una cueva.” Tal vez lo escondiste en el cajón donde guardas los recuerdos vergonzosos para no volver a pensar en ello y continuar con tu vida. Ambas actitudes son las más comunes, pero varios expertos están trabajando para transformar la idea general de que los fracasos son algo negativo que debemos evitar y esconder.

Aunque suene como un método de tortura, enfrentar cada fracaso y analizarlo a detalle tiene muchos beneficios. ¿Cómo podemos hacer eso, exactamente? Melanie Stefan, profesora que ha trabajado en Caltech y Harvard, incita a sus colegas a crear un CV de fracasos, reemplazando cada logro y reconocimiento con los fracasos más prominentes de su carrera: las entrevistas de trabajo que no funcionaron, la maestría que abandonaste, las ideas que fueron rechazadas y esa presentación que durmió a la mitad de tus compañeros de trabajo.

No se trata de simplemente mencionar los eventos. Se trata de indagar en lo que aprendiste de ellos y en las razones que se esconden detrás de cada uno: hábitos que debes cambiar, actitudes desatinadas y patrones de comportamiento difíciles de admitir. Además de servir como método de introspección, es un buen recordatorio de que incluso las personas más exitosas han fracasado en algo y el éxito no es una línea recta.

Según Melanie, es importante cambiar nuestro monólogo interno al pensar en los puntos bajos de nuestra carrera: si sólo creemos que somos malos en lo que hacemos, sin considerar nuestras fallas de una manera racional y práctica, será mucho más difícil tomar los pasos necesarios para mejorar.

Más allá de los efectos positivos en el aspecto personal, cambiar la manera de comunicar un fracaso también puede beneficiar a la industria creativa en general. En este artículo del NYTimes describen cómo funciona el concepto del “fracaso inteligente”: cuando te interesa la innovación y trabajas en áreas poco exploradas de la industria, es importante comunicar y discutir cada fracaso para que los mismos errores no se repitan en el futuro. Al hacer esto, usamos los nuevos errores (inevitables y necesarios) de una manera efectiva.

Lo cierto es que tu fracaso más reciente no será el último, y lo mejor que puedes hacer es cambiar tu actitud al fracasar. Si todo sale bien, la próxima vez reaccionarás con entusiasmo porque reconoces que cada fracaso es terreno fértil.

Fuente

Imagen destacada por Alan Israel Venegas Rangél

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