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Confianza y vínculos emocionales: cómo dar una presentación

Confianza y vínculos emocionales: cómo dar una presentación

Si eres publicista o trabajas con una marca, seguramente has dado una presentación o te tocará dar una en algún momento. Sin importar el tamaño de la audiencia (un grupo pequeño de colegas o 400 personas desconocidas) o el nivel de experiencia (tu primera presentación o la próxima en una larga lista de presentaciones que has dado a través de tu carrera), en cada oportunidad tienes que volver a generar confianza y establecer un vínculo con los asistentes.

¿Cómo puedes generar confianza en ese contexto? ¿De qué manera se establece un vínculo con todo un grupo de personas en poco tiempo? Te compartimos varios tips que complementan las ideas del artículo anterior, Pánico escénico y chistes malos: cómo dar una presentación.

Controla las ganas de impresionar

¿Has hablado con alguien que en lugar de tener una conversación casual empieza a narrar todo su currículo? ¿O que sólo habla de sí mismo sin mostrar interés en los demás? En todas las reuniones o fiestas hay una persona así y por lo general tratamos de escapar de esas pláticas. Lo mismo suele pasar en las presentaciones.

Cuando queremos que confíen en la información que estamos a punto de ofrecer, tratamos de impresionar con nuestros logros o con palabras rebuscadas para que piensen que la información es valiosa porque nosotros somos valiosos. Es un impulso natural porque detrás de nuestra fachada de adultos profesionales se esconde un niño que quiere ser amado, recibir una estrellita de reconocimiento y un abrazo.

Sin embargo, también es un impulso que puede salir mal: aunque logremos impresionar a algunas personas, otras pensarán que somos pretenciosos o arrogantes. Eso no significa que tienes que ser un robot sin personalidad o que no puedes hablar de ti mismo (al contrario, necesitas mostrar tu personalidad para que puedan conectar contigo, pero tu currículo no es una personalidad). Simplemente se trata de ofrecer algo relevante para los asistentes y sus vidas, no sólo para ti.

¿Una mejor opción? Un vínculo horizontal

Nunca subestimes a una audiencia que cada vez está más informada y es más escéptica. Al final, la impresión positiva viene del hecho de que tu público se quedará con algo útil que pueden utilizar más adelante en sus carreras. Ejemplo: en lugar de decir  “Gané este premio”, explica qué aprendiste en el proceso, qué obstáculos encontraste y qué puede hacer tu audiencia al enfrentar obstáculos similares.

Eso también implica admitir tus errores y mostrar vulnerabilidad. Aunque estamos obsesionados con el resultado final, el proceso es lo que importa. Comparte tu proceso. ¿Por qué? Por la condición humana: nos proyectamos en todo lo que vemos. Vemos películas de terror para no cometer los errores de los personajes asesinados al principio. Leemos casos de éxito para entender cómo podemos convertirnos en un caso de éxito, para recordar que las personas exitosas no son genios inalcanzables, que nosotros también podemos superar y aprender de los errores que cometemos (no los errores de los personajes asesinados al principio de la película, ahí no aplica el ejemplo).

Tema conocido + Nueva perspectiva

Un ejemplo de la información valiosa que mencionamos: una perspectiva distinta sobre un tema conocido (si muchos hablan sobre cómo superar el síndrome del impostor, tú puedes explicar cómo convivir con él y sacarle provecho). El tema conocido es lo más obvio o popular, lo que ya tienes en común con tu audiencia, y la perspectiva distinta es lo que captura nuestra atención al procesar información nueva, incluso si no estamos de acuerdo con ella.

Recuerda que, aunque es importante fundamentar tu presentación con una investigación y que uses fuentes diversas, tú tienes que ordenar la historia y darle sentido/vida a tu manera. Si sólo tocas el tema conocido y explicas un par de conceptos que podrían googlear fácilmente, tu presentación será aburrida y predecible.

No vendas tan rápido

Lo cierto es que todas las presentaciones se tratan de vender algo. Puede ser algo obvio como el nuevo producto o servicio de tu marca, o te “vendes” a ti mismo porque te gustaría dar más presentaciones en el futuro y que te paguen por eso. Tú lo sabes, la audiencia lo sabe, no pasa nada. PERO… de todas maneras no debes vender tan rápido. No antes de establecer el vínculo de confianza a través de tu info valiosa.

En general, la manera en la que vendes algo es un indicador de la calidad de lo que estás vendiendo. Si no te tomaste la molestia de preparar una presentación interesante, entretenida y útil, la gente lo verá como un reflejo de la (falta de) calidad de la marca que representas.

En resumen…

Trata de dar algo que Google no puede dar. Tu punto de vista, tu manera de ilustrar cada concepto con tu sentido del humor y tu propia forma de hablar. Se vale aprender de los demás, de sus técnicas para expresarse claramente y con confianza, pero se nota cuando imitamos la forma de hablar de otros presentadores y su “acento de televisión” o de radio que suena extraño y poco natural. Como experimento, trata de eliminar ese tipo de barreras artificiales entre la audiencia y tú en lugar de agregarlas.

Imagen destacada por Aline Rivas (¡Disponible en capptu.com!)

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