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Ciudades en blanco: ¿Puedes imaginar tu ciudad sin publicidad?

Ciudades en blanco: ¿Puedes imaginar tu ciudad sin publicidad?

En los últimos años, en ciudades como São Paulo, Teherán y París se han tomado medidas para regular o eliminar completamente la presencia de anuncios publicitarios en las calles. Otras ciudades siguieron el ejemplo, lo que ha avivado una conversación global acerca de los efectos de la publicidad y su omnipresencia en nuestra vida diaria.

Es difícil imaginar ciudades enteras sin los anuncios publicitarios que dominan el espacio público, desde los anuncios de grandes marcas hasta el de la tienda de la esquina. Las imágenes que podemos encontrar en Internet, como las fotos verdaderas de un São Paulo casi desértico y las modificadas que nos muestran cómo luciría Tokio sin la publicidad que la caracteriza, nos hacen cuestionar el valor de esta iniciativa.

¿Los anuncios son contaminación visual o un aspecto estéticamente necesario para los espacios públicos que serían grises y aburridos sin ellos? ¿Existen otras opciones además de su total eliminación o reemplazo?

Por un lado, muchos argumentan que los anuncios son un imperativo económico, mientras a otros les preocupa el poder que tienen sobre nosotros, nuestras conversaciones y pensamientos. ¿Podemos reconciliar estas dos realidades?

En 2015, por ejemplo, 1,500 carteles publicitarios fueron reemplazados por arte en Teherán durante 10 días, lo que provocó distintas reacciones: la fascinación de las personas que estaban cansadas de la sobresaturación publicitaria, y la confusión de las personas que no entendían las obras. ¿Qué conclusión podemos sacar de este tipo de tendencias?

A pesar de estas iniciativas, la publicidad no desaparecerá por completo, y su efecto en la cultura tampoco. Sin embargo, esto no quiere decir que el ciudadano promedio debe resignarse a habitar un espacio que no le ofrece nada a su calidad de vida más allá de imágenes que le gritan que compre cierto producto: fotografías sin valor propio, estético o conceptual.

La publicidad puede ofrecer mucho más. Puede responder a las necesidades de un público que ya no es pasivo, que exige y sabe lo que quiere: como una mejor representación en los medios a través de la diversidad auténtica, y nuevos comerciales y anuncios con valor artístico que ayudan a embellecer ciudades y a estimular mentes.

Mientras los publicistas sepan escuchar y evolucionar gracias a la información aprendida, las ciudades cambiarán para bien en lugar de retroceder.

Fuente

Imagen destacada por: Mariana Torres

4 comentarios

  1. Jejeje me encanta este blog <3

  2. Sairy Romero dice:

    ¡Excelente!

  3. Excelente artículo!

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