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Las apps de citas y el papel de la nostalgia en la tecnología

Las apps de citas y el papel de la nostalgia en la tecnología

La mayoría del esfuerzo y el ingenio dirigido a los avances tecnológicos se enfoca en hacer nuestra vida más fácil. Más comodidad, más rapidez, más opciones. Sin embargo, algunas personas reconocen que no siempre es buena idea correr en la misma dirección que los demás.

En el mundo de las datings apps, por lo general se trata de las opciones. Muchas, muchísimas opciones. Estoy segura de que no soy la única persona que ha terminado un poco abrumada y cansada después de usar Tinder, ver decenas de caras, una tras otra, y enviarlas al lado izquierdo o derecho de la pantalla. Los creadores de la app Once identificaron este inconveniente y decidieron eliminarlo de la ecuación.

Once envía un solo un match (una sola persona compatible con el usuario) cada día. Después de descargar la aplicación los usuarios contestan algunas preguntas, califican lo atractivo de diferentes fotos de perfil, y una mezcla entre algoritmos y matchmakers humanos escogen la mejor opción. Según sus creadores, la intención de la app es combatir los problemas amorosos de los millennials. ¿Cuáles son esos problemas y cómo, exactamente, los combaten?

Si eres mujer, por ejemplo, al final de cada cita la app te pide que agregues una calificación y una breve reseña de la experiencia. Sí, así como puedes calificar con 5 estrellas o menos a un conductor de Uber, pero un poco más íntimo. De esa manera, los matchmakers humanos pueden hacer un mejor trabajo en el futuro y evitar problemas como los perfiles poco auténticos (con fotos falsas o demasiado editadas, por ejemplo).

Por supuesto, una app como Once no es para todos, y todo depende de la intención de cada usuario. Muchos disfrutan el aspecto “gamificado” o similar a un videojuego de aplicaciones como Tinder, y usan cada match como un empujón positivo para su autoestima. Pero el éxito de Once demuestra que otros usuarios, almas viejas y un poco nostálgicas, desean que cada encuentro sea significativo e importante (o al menos no tan fácil de desechar).

Claramente vivimos en una época extraña en la que la tecnología se mezcla con la nostalgia, y muy pocos pueden predecir cómo se manifestará y evolucionará en el futuro. Mientras tanto, estos ejemplos nos sirven como recordatorio: a veces, prestarle atención a nuestros propios deseos puede brindarnos más sabiduría que las últimas tendencias.

Fuente

Imagen destacada por: Yariela Abella

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