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Las marcas y los algoritmos que te conocen muy (muy) bien

Las marcas y los algoritmos que te conocen muy (muy) bien

Pocos momentos son tan placenteros como el instante en que descubres que alguien te conoce muy bien. Es placentero porque no es fácil: conocer a alguien no sólo se trata de saber cuáles son sus gustos o actividades favoritas. Se trata, también, de los poderes de observación y predicción que te permiten deducir qué restaurante que nunca ha probado le encantará o qué le gustaría hacer el próximo martes.

En los últimos años, varias marcas relevantes han desarrollado ese poder y lo han logrado gracias a la tecnología. Cuando todas las canciones del Descubrimiento Semanal de Spotify encajan con tus gustos con precisión quirúrgica, o cuando la serie recomendada por Netflix te rompe el corazón justo como te gusta, queda totalmente claro que los algoritmos nos conocen bien.

Como lo discute la matemática Hannah Fry en una entrevista para Vox, la ética alrededor de la venta de datos personales con fines publicitarios, algo tan común en la actualidad, todavía no es clara: tanto las marcas como los consumidores deben prestarle atención a las maneras en que estos algoritmos afectan nuestras decisiones: como qué leer, qué comprar e incluso con quién salir.

Por otro lado, Hannah Fry aclara que los algoritmos no entienden el contexto o los matices humanos. Si tu playlist de Spotify conoce tus inclinaciones a la perfección, se debe a los algoritmos que se alimentan de datos y actividad humana en la plataforma, como lo explican en este video:

Pocos momentos son tan aterradores como el instante en que descubres que alguien te conoce muy bien. Que te conoce, posiblemente, mejor de lo que te conoces a ti mismo.

Un ejemplo: Clue, la app que ayuda a muchas mujeres a llevar el control de su ciclo menstrual, es capaz de indicar qué días del mes estarás de mal humor o un poco deprimida. Por el lado positivo, esa sabiduría algorítmica te puede ayudar a conocer tu cuerpo y mente. Por el lado negativo, los anuncios que venden helado, chocolate y todos esos productos estereotípicos saben cuándo encontrarte vulnerable.

Lo cierto es que detrás de los algoritmos siempre hay personas reales que los crean. Y detrás de los datos siempre hay humanos que los utilizan para diferentes propósitos. En el ámbito del marketing digital, ¿queremos convertir a las personas en productos? ¿O queremos que la tecnología ayude a mejorar la calidad de vida de muchos?

Fuente

Imagen destacada por Daniela Noriega

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