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El contacto en la publicidad: experiencias que trascienden lo digital

El contacto en la publicidad: experiencias que trascienden lo digital

Esto no es un secreto para nadie: las personas necesitan una buena razón para dejar de ver las pantallas de sus teléfonos. Aunque suena un poco (o bastante) cruel, la solución al problema de los amigos que no paran de reírse de memes en lugar de conversar con nosotros es empezar a ser más interesantes que los memes. Muchas marcas reconocen esto: mientras la mayoría trabaja en su estrategia de Social Media, otras construyen experiencias en que trascienden estas plataformas.

¿Cómo podemos lograr algo así?

Varias marcas han recurrido a las zonas sin wi-fi para forzar este contacto y ofrecer un descanso para las personas que sí llegan a hartarse de las notificaciones constantes. Sin embargo, el encanto no puede durar mucho si no brindamos otro tipo de experiencia que compense la falta de estímulos provenientes del teléfono.

En la literatura, el término Worldbuilding se refiere al proceso de creación de un universo ficticio, lo que puede incluir toda una cultura con expresiones y tradiciones propias. Gracias a ese contexto elaborado, el lector puede sumergirse en el universo ficticio de una manera más vívida.

Los creadores del festival de música de La República de Kazantip seguramente pasaron por un proceso similar al momento de organizar este evento: dos semanas enteras de música en las playas de Crimea, frente al mar Negro. Durante el festival, las personas disfrutan de un espacio libre de las restricciones de la vida cotidiana, pero más allá del baile y la desnudez, los asistentes participan en las actividades particulares de esta República inventada.

La tradición de la maleta amarilla es una de esas actividades. Basada en una película infantil rusa sobre un doctor que reparte dulces y felicidad para los niños, la maleta amarilla que tantos asistentes llevan consigo a través del festival es el símbolo de la felicidad que se vive en ese lugar. Aunque suena un poco arbitrario, la maleta amarilla es el objeto tangible que establece una conexión emocional con el consumidor de la experiencia.

Cada vez pasamos más tiempo en espacios virtuales, pero esto le brinda un nuevo sentido de importancia a lo tangible. Por eso, a pesar de que las predicciones indicaron lo contrario, la gente está comprando más libros, vinilos y cámaras análogas en espacios físicos como bibliotecas independientes. Porque, como ya sabemos, un producto no es sólo un producto: es la experiencia de consumo que también crea un sentido de pertenencia y comunidad, conectando directamente a personas que comparten intereses.

Por supuesto, todo es compartido en redes sociales poco después: doble ganancia para el consumidor que obtiene una experiencia memorable y la marca que consigue más exposición.

Fuente

Imagen destacada por Lavinia Sk

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