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Técnicamente bueno pero aburrido: ¿Por qué rechazan tus fotos?

Técnicamente bueno pero aburrido: ¿Por qué rechazan tus fotos?

Digamos que estás comenzando tu carrera como fotógrafo. Tal vez estás estudiando y quieres empezar a armar tu portafolio y acumular experiencia. Tal vez tienes un trabajo que no te encanta, pero prefieres mantenerlo mientras encuentras otras opciones más estables relacionadas con la fotografía. De cualquier manera, es muy probable que te estés preguntando esto: ¿Por qué, si mi trabajo es bueno, mis clientes potenciales rechazan mis fotos?

Es una pregunta muy común y perfectamente natural porque, en pocas palabras, nos gusta lo que gusta y esperamos que otras personas vean lo mismo que nosotros. Sin embargo, tenemos que aceptar que es mucho más complejo y que hay múltiples factores que considerar.

Entonces, ¿qué ideas poco consideradas te pueden ayudar a hacer un mejor trabajo en el futuro y a evaluar/leer mejor tus propias fotos?

Considera la composición inteligente:

Más allá de seguir la regla de tercios u otras reglas de la composición tradicional al pie de la letra, se trata de tener en mente la intención de cualquier tipo de composición que utilices: qué efecto quieres generar y qué tan exitosa es esa composición para lograrlo.

Piensa en esto: lo que puede ser un error en una imagen (como el ruido o el desequilibrio), puede ser el efecto creativo más llamativo en otra. Lo importante es saber cuándo y por qué usarlo, y es indispensable conocer las reglas que quieres romper.

Agrega cualidades atractivas:

Algunas fotos son técnicamente buenas pero completamente aburridas. Si ya conoces las reglas de la composición y los aspectos técnicos de una imagen de calidad, el siguiente paso es incluir un efecto o elemento estimulante para la mirada.

Las fotos verdaderamente buenas generan una reacción en el espectador, algo emocionante o intrigante (la idea/concepto que buscas representar o  la historia que quieres contar). Al buscar la perfección, corres el riesgo de tomar una foto demasiado rígida, como esas imágenes de stock donde todos tienen sonrisas falsas y nadie parece humano.

Genera profundidad:

Con “profundidad” no me refiero únicamente a la profundidad de campo. Pregúntate esto: ¿Cuál es la diferencia entre una imagen que miramos por dos segundos y una imagen que atrapa nuestra atención por más tiempo? La primera es una imagen demasiado obvia y emocionalmente plana (no provoca nada en el espectador porque no contiene nada estimulante). La segunda es una imagen que nos invita a leerla, que guía nuestra mirada hacia sus diferentes elementos y capas de significado.

Esto no quiere decir que una imagen buena es una demasiado cargada, al contrario. Se trata de algo más sutil: agregar, a través de la composición y los planos, la historia, los detalles y el contexto. Las buenas imágenes se vuelven más interesantes mientras más las observamos.

No descartes el bagaje cultural:

Uno de los errores que cometen algunos fotógrafos (y creadores en general) es tratar de hacer algo universal. Al buscar esto, lo más común es que el fotógrafo elimine toda la personalidad, la riqueza cultural y las cualidades únicas de su trabajo. ¿El resultado? Algo vacío y sin chispa.

Las buenas fotografías muestran un punto en el tiempo y el espacio, incluyendo los referentes culturales que ofrecen valor y crean vínculos emocionales.

Con todo esto en mente, las posibilidades de tu trabajo fotográfico se expandirán mucho más y podrás llevarlo a lugares que nunca habías imaginado. ¡Muéstranos lo que puedes lograr!

Fuente

Imagen destacada por Xammy Vergara

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